3ª Entrevista con José Ramón Arrebola y Antonio Ruiz

ANTONIO RUIZ Y JOSE ARREBOLA son socios fundadores de Heligemas SL. Spin Off o empresa de base tecnológica de la Universidad de Sevilla (USE). Ambos son biólogos egresados de esta universidad, especializados en moluscos terrestres, a los que han dedicado numerosos años de investigación.

Jose A. Doctor y profesor titular del Dpto. de Zoología de la Universidad de Sevilla. Realizó la tesis doctoral sobre caracoles terrestres… Casi 30 años estudiando estos animales con más de un centenar de contribuciones científicas nacionales e internacionales (revistas, congresos, conferencias…).

Antonio R. Licenciado en biología lleva más de 15 años dedicado a los caracoles terrestres desde diferentes perspectivas…hablará sobre su trayectoria.

 

1.- ¿Nos podéis explicar un poco que es lo que vamos a ver hoy dentro del proyecto?

Jose A. En la última entrevista que tuvimos, pudimos observar la zona, la zona futura donde se va a instalar la fase de engorde, la fase de alevinaje. Pero en el sentido de marcha del proyecto, antes de poder disponer ya de alevines, es necesario producirlos. Precisamente, lo que vamos a ver hoy, es esa etapa de producción de los alevines o de los prealevines, si queremos. Por tanto, nos vamos a centrar en la reproducción y en el prealevinaje de los caracoles. Claro, pensad que estas etapas son básicas, absolutamente importantes para poder realizar lo que consiste centralmente el proyecto que nos ocupa.

2.- ¿Por qué son tan importantes las fases de reproducción y alevinaje para el fututo?

J.A. En parte, por pura lógica y por lo que hemos comentado anteriormente. Necesitamos disponer de alevines para llevarlos a alevinaje y, posteriormente a engorde, por tanto hay que producirlos. Pero es que aparte de esta importancia, como digo, directa, existen otras cuestiones a considerar. Como en cualquier otro sistema, esto es una cadena. Una cadena constituida por una serie de eslabones. De tal manera que lo que sucede en un eslabón se va trasladando, se va transmitiendo al siguiente eslabón. Por tanto, para conseguir un producto de máxima perfección, de máxima calidad, cada una de sus fases tiene que desarrollarse de forma adecuada. Estamos hablando de producir caracoles de tamaños adecuados, de formas adecuadas, de coloración tanto de la concha, como del cuerpo del animal, de dureza, de grosor de la propia concha. En definitiva, de cualidades que cumplan con lo que se espera de esta especie. Y, para ello, lógicamente no puede haber fallos previos. Pero es que si vamos un poco más en términos empresariales, la productividad y los rendimientos también van a estar relacionados con los temas que he mencionado.

3.- ¿En qué consiste la fase de reproducción de los caracoles terrestres?

J.A. Pues como se intuye, consiste en que los animales, en este caso, los caracoles, tengan descendencia que es lo que nos interesa. Para ello, hay que disponer de animales, que tengan unas características definidas. Evidentemente, que sean adultos, que estén maduros, sino no se reproducirían, y que además, las condiciones tanto fisiológicas de los propios animales, como ambientales, sean las más adecuadas. Solamente en estas circunstancias tendrán lugar las pautas de comportamiento que van a conducir a que los individuos copulen, en definitiva, a que se reproduzcan. Hay que recordar que los caracoles terrestres son hermafroditas, pero no autosuficientes. Es decir, que necesitan pareja. No se pueden autofecundar.

4.- ¿En cuántas partes se podría dividir la fase de reproducción?

J.A. Bueno, lo es algo que esté tácitamente establecido. Aunque generalmente se suele hablar de una fase de cortejo, de cópula, de puesta, de incubación  y de eclosión de los huevos. Quizás de todas ellas, la primera que he mencionado, la de cortejo, es la más sorprendente. A mí se me van las horas, bueno no voy a decir las horas, se me van los minutos, observando cómo tiene lugar esta fase. En ella, los animales se encuentran, tratan como de reconocerse, de alguna manera están viendo, si están dispuestos para establecer un proceso de reproducción. Estos contactos lo hacen mediante múltiples tocamientos con los tentáculos de la cabeza, son múltiples las pautas y las disposiciones en cuanto al cuerpo que adoptan, se encuentran, se alejan con frecuencia, varias veces. Incluso, se comenta que llegan hasta estimularse con lo que se conoce con el nombre del dardo, que es una especie de pequeño estilete duro, de carbonato cálcico, que sueltan en ese proceso de cortejo y que luego, lo pierden. Una vez que se han reconocido y están dispuestos, tiene lugar la cópula o apareamiento con los dos animales, que adoptan unas posturas prácticamente inmóviles y durante un tiempo variable. Cada especie tendrá unas condiciones temporales distintas. En algunos hemos observado que permanecen hasta más de dos horas unidos de esta manera. Momento en el que además, tiene lugar la transmisión del material genético y la propia fecundación. Una vez que esto sucede, los animales se separan y cada uno sigue su camino. Una vez, transcurren una serie de días, que también varían con las condiciones ambientales, y según la especie con la que se trate, tiene lugar la puesta de los huevos. En la naturaleza, los caracoles lo que hacen es buscar una zona de tierra que esté blanda, bastante suelta, porque lo que tienen que hacer es generar un pequeño hoyo, donde hincan la cabeza (puesto que el orificio genital lo tienen en la parte anterior del cuerpo) y, allí, uno a uno, van deponiendo los huevos. Luego, al irse, los tapan un poco con tierra y allí los dejan y ya no vuelven a saber más de esos huevos. Nosotros lo que hacemos, en nuestro sistema de cría, precisamente es, imitar su comportamiento en la tierra en nuestras instalaciones. Lo que hacemos, en este caso, es utilizar una serie de vasos, que llamamos los vasos de puesta, donde los rellenamos con un sustrato determinado y es el que utilizan los caracoles ascendiendo a dicho vaso para hacer ese orificio que he mencionado y deponer los huevos.

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